EL DERECHO A SER UN DESASTRE

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Desde que he aprendido a ordenar mis armarios, no voy a misa. No necesito consuelo en el más allá si puedo hallarlo en el fondo de mis cajones. Tengo el orden del universo en mi vestidor: la ropa oscura, a la izquierda; la clara, a la derecha. No necesito confesor porque hablo a mis calcetines y les lloro a mis bragas. Ahora todo está en orden: sobre todo, mi cabeza.

No me he perdido un capítulo del reality de Marie Kondo porque me emociona la emoción. Todos tirando camisetas, a lo loco, y llorando juntos el nuevo despertar a una conciencia más limpia y minimal. Ella es mi ángel, mi guía. Hasta que hoy me ha llegado un libro que pretende poner mi pensamiento patas arriba. ¡Despeinar mis ideas, enredar mis convicciones!

Artículo completo AQUÍ